UNA
DESPEDIDA EN EL METRO
Y me dolió ese beso tan repentino;
Con agridulce sabor a
despedida,
Yo sólo quería detener el
tiempo;
Para que te quedaras en mi
vida.
Y te vi caminar hacia la
puerta;
Colocando tu pie fuera del
vagón,
Y sentí que el alma se me
salía;
Y lágrimas brotaban del
corazón.
El tren nuevamente puso
marcha;
Mientras me alejaba de tu
silueta,
Esa a la que le besé hasta
la sombra;
Con todas sus noches y sus
días.
No, ya no puedo imaginar mi
futuro;
Sin la presencia de mi
dulce doncella,
Mi corazón le pertenece a
su mundo;
El aliento me falta, si no
estoy con ella.
No me queda más que pedir a
Dios;
Me la cuide mientras vuelvo
por ella,
Porque la amo con esta loca
pasión;
Y en mi mundo la quiero
eternamente a ella.
CDMX,
México / 11 de Febrero del 2024
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