martes, 2 de junio de 2026
AFRODITA Y EROS AL DESNUDO
martes, 19 de mayo de 2026
UN BONITO, ERÓTICO Y TIERNO AMOR
UN BONITO, ERÓTICO Y TIERNO AMOR
Afrodita: Amor, amor; sí, tú, mi amor, sí,
tú, al que encontré después de tanto tiempo buscarte. No puedo entender por qué
tardaste tanto, no sé por qué no pude besarte antes, no sé por qué me daba
tanto miedo tu rechazo; y hoy soy tan feliz, mi vida, incluso mis días ya no se
tornan grises. Hoy mi vientre espera con muchas ansias gestar a nuestros
retoños, de este gran amor. Unos pequeños retoños revoloteando nuestros días,
nuestras noches y nuestro tiempo.
Eros: Desde la primera vez que te vi,
despertaste en mí una gran emoción; pero por timidez, no me atreví a cortejar
tu corazón. No me sentí tan digno de ti, pues me sentí pequeño para ti y tú, un
gran mujerón. Por ello solté mi número al aire, esperando que lo guardaras en
tu memoria y captaras mi intención. Así creció nuestra convivencia y hoy tengo
la dicha de sembrar en tu vientre; a la espera de que retoñe nuestro amor y
juntos disfrutemos la dicha de la unión.
Afrodita: Yo nunca había escrito ni media
letra hacia el amor; hasta que le robé un beso al poeta. No sé si fue ese beso
el que me hizo escribir. Escribir momentos inolvidables en la piel y en los
rincones de nuestra habitación, en la orilla del mar, en las calles de esta
gran ciudad, en el jardín y en los lugares que pisamos. Creando viajes,
momentos tan inolvidables y mágicos; porque eso es la vida.
Eros: Sí, la vida nos ha permitido escribir
los más hermosos momentos, no solo en nuestra piel; sino también en el alma, el
espíritu y en el corazón. A tu lado he vivido todo cuanto guardé en mi
imaginación, te convertiste en mi cómplice, en la mujer que consumó todo un
cúmulo de momentos, en exquisita pasión. Envidiada por los dioses, que están al
pendiente del desarrollo de nuestro amor.
Afrodita: Cúmulo de
momentos inolvidables, dibujados en el lienzo de nuestras vidas, en el lienzo
de nuestra piel y nuestra memoria. Al grado de que, cuando tengamos que morir,
muramos satisfechos de lo que hicimos y no arrepentidos de lo que nunca fue. Amor
mío, gracias por dejarme escribir en tu piel y en tu pensamiento esos momentos.
Y la estela de luz fue testigo de nuestros hermosos momentos.
Eros: Sí, la estela de luz iluminó el sudor
de nuestros cuerpos; en cada uno de nuestros más hermosos momentos. Ella pudo
ver cómo destilaba todo tu amor; cómo te llenabas de mí y cómo derramabas tu
amor. Amor del que con júbilo yo bebí, amor del que guardé en mi paladar su
sabor, en mi memoria su manifestación, en mi piel su gesticulación y en mis
sonoros, cada verso, gemido y palabra de amor.
Afrodita: Hoy estoy impaciente por verte
entre la penumbra de la noche; con esa luna azul, testigo de que nos amamos y
el mar bañando con sus aguas nuestros cuerpos. Hoy no puedo concebir cómo es
que nuestros padres nos heredaron este mundo; y cómo es que nuestras almas
recorrieron miles de años, para encontrarse en el mismo punto cardinal, para
que se encontrasen nuestros ojos frente a frente; y se reconocieran nuestras
almas.
Eros: Somos almas reencontrándose en todos
los universos, somos almas destinadas a reencontrarse; almas destinadas a
vencer cualquier barrera, cualquier distancia, cualquier ideología o
circunstancia, almas hechas para vivir y entregarse plenamente al amor. Almas a
las que nuestros padres les heredaron este mundo; para que sanen sus heridas
mutuamente y para que disfruten de lo que es el verdadero amor.
Afrodita: Sí, nuestras almas actuaron como si
hubiera una atracción muy profunda y sutil; como si quisieran cobijarse ambas,
la una a la otra; en nuestros corazones. Y aunque tengo ideas muy aisladas, hoy
tú eres mi lienzo; en donde puedo dibujar y esculpir todo lo que realmente
quiero de ti. Cada instante, cada minuto, cada segundo, cada hora, cada día,
cada semana y esos deseos parecen acumularse por años, en vidas pasadas,
presentes y futuras.
Eros: Y yo, yo estoy deseoso de ser
eternamente ese lienzo, donde dibujes todo tu amor; donde materialices todos
tus sueños, donde yo te entregue mi corazón. Quiero ser la piel que caliente
tus noches y tus días; quiero ser el papiro en donde escribas tu más lindo
poema y tu más divina canción, quiero que sobre mí escribas todas tus fantasías
y descargues toda tu pasión; para que mi piel grite a los cuatro vientos, que
eres tú mi más bonito, erótico y tierno amor.
Copyright ©️ 2025 Del
Libro:
Cartas de Afrodita Para
Eros
Coyuca De Benítez y
CDMX
Autores: Alicia Parra
Chepe
Emilio Nahín Rojas
Madero
Palabras Claves: Amor Puro, Amor, Erotismo, Promesa, Votos Matrimoniales, Cartas, Pasión, Deseo,
lunes, 18 de mayo de 2026
YA NO QUIERO SER POETA
YA NO QUIERO
SER POETA
Las
estrellas me llaman poeta;
Pero
yo digo que eso no es verdad,
Porque
a ella no le gustan mis letras;
Mi
poesía erótica le parece perversidad.
Ahora
comprendo a Jaime Sabines,
Cuando
el mundo lo nombró poeta,
Si mis
letras no se engarzan en ella,
¿Acaso
importa que me digan poeta?
Recuerdo
nuestro encuentro casual;
Cuando
su rostro me hizo ilusionar,
Y su
caminar fue de lo más sensual;
Pues
yo me atreví a hacerla inmortal.
Y sin
meditar en las consecuencias;
Le
escribí un verso en mi demencia,
Mas
expresó con lúgubre respuesta;
-“Ya
no me mandes más tus letras”-.
Me
dijo que para ella fue una afrenta;
El haberle
escrito apasionadas letras,
Y que
abuse de su confianza impresa;
Ante
mis atrevidas e impúdicas letras.
Y me
hizo sentir el ser más miserable;
Estos
mis ojos, no pararon de llorarle,
¡Que
se abra la tierra para tragarme!
¡Mi
amor jamás volveré a confesarle!
Yo
sólo quería compartirle de mi alegría;
Pues
mis poemas habían sido aprobados,
Estos
poemas que con amor yo le escribía;
Pero
mi amada doncella los ha rechazado.
He
decidido renunciar a las letras;
Ya no
escribiré por tal calamidad,
He
decidido dejar de ser un poeta;
Porque
a ella no la pude enamorar.
¡Ya no
quiero que me llamen poeta!
Para
mi resuena como vil falsedad,
¡Hay
poeta que no pueda enamorar!
A la
doncella que le llegó a cautivar.
Yo ya
no quiero que me llamen poeta;
A mi
corazón le han cerrado la puerta,
Hoy
han marchitado a mi rosa violeta;
Su
cadáver lo resguardo en mi maleta.
Esa
dama ya no leerá otra de mis letras;
Y ni
siquiera contará con mi presencia,
Pues
me dolió tanto su amarga afrenta;
Por
eso me retiro de su magnificencia.
Para
mí fue muy cruel su fría respuesta;
Marcando
poca importancia a mis letras,
¡Juro
por mi Dios que jamás le escribiré!
A la
dama que llegó a inspirar mis letras.
Acapulco
De Juárez, Gro. Méx. / 23 de Noviembre del 2016
Escrito Disponible en el Libro:
Palabras Claves: #Poeta #AmorPropio #Apego #Despedida #Poemas #Promesa #Profesión



